Revolución NBA: los cambios en su sistema de competición

La propuesta de cambios que la NBA ha presentado implica una profunda y severa remodelación de la competición

La propuesta de cambios que la NBA ha presentado a las 30 franquicias para ser implantado a partir de la temporada 2021-22 a modo de prueba –con la opción de continuar la siguiente campaña– es toda una revolución, ya que implica una profunda y severa remodelación de la competición. Se trata de algo que ha provocado un debate interesante entre los aficionados más puristas y los más innovadores y que vuelve a demostrar la enorme capacidad de la liga estadounidense para repensar y replantear su producto, ya de por sí muy exitoso en las últimas décadas. El plan, que aún debe ser debatido y aprobado por la junta de propietarios de la NBA y consensuado con el sindicato de jugadores (NBPA), parte de la idea de darle a los partidos una trascendencia y una competitividad mayores y tiene cuatro puntos principales que, de ser ejecutados, tendrían consecuencias más que notables.

FASE REGULAR MÁS CORTA

Sería de 78 partidos, más corta de los 82 actuales. No supondría un gran cambio en el sentido de la frecuencia de los partidos, pero sí permitiría colocar un torneo en medio de la temporada. Lo que sí afectaría es a todo el tema de las estadísticas acumuladas, ya que algunos jugadores disputarían menos partidos de fase regular a lo largo de sus carreras. En cualquier caso, posiblemente es el cambio menos drástico de los cuatro.

La propuesta de cambios que la NBA ha presentado implica una profunda y severa remodelación de la competición.

UN TORNEO TIPO COPA

Sería a mitad de temporada, como una Copa del Rey de la ACB, y se jugaría entre finales de noviembre y principios de diciembre. La idea es que haya un segundo título importante en juego, además del de campeón de la NBA. Lo disputarían los mejores equipos clasificados, habría fuertes incentivos económicos (se habla de hasta un millón de dólares de premio para cada jugador campeón y de un millón y medio para el ‘staff’ técnico) y una fase final en terreno neutral (Las Vegas podría ser el primer candidato). No se trata de una idea novedosa para el deporte europeo, pero sí que lo es para la NBA, que nunca ha experimentado con un formato como éste.

PLAYOFF PARA EL PLAYOFF

Del séptimo al décimo clasificado de cada Conferencia jugarían un playoff para conseguir las plazas 7 y 8 que dan acceso al playoff al título, una idea similar a la que se emplea en la NCAA con los torneos previos al ‘March Madness’. De nuevo, la idea es que haya más partidos competitivos. También provocaría que menos equipos dieran la temporada por perdida de forma anticipada, porque seguirían teniendo opciones de llegar a la fase final.

REDISEÑO DE LAS FINALES

La cuarta medida a tener en cuenta es que en las semifinales y las finales de la NBA se enfrentarían equipos en base a su número de victorias en la fase regular y no en función de si son del Este o del Oeste. Eso significa que en semis se podrían medir conjuntos de diferentes Conferencias y en la final lo podrían hacer equipos de la misma. La idea es que lleguen a lo más alto los mejores, sin importar su situación geográfica, aunque ésta es una idea que no acaba de convencer a los propietarios, según apuntan diversos analistas.

Adam Silver, Comisionado de la NBA
Adam Silver, Comisionado de la NBA

LOS PABELLONES COMO ESTUDIOS DE GRABACIÓN

El Comisionado de la NBA, Adam Silver, compartió esta semana en un acto celebrado en Nueva York una interesante visión de lo que serán los pabellones del futuro y consideró que hay que comenzar a verlos como “unos estudios de grabación”, una puerta a través de la cual se pueda lanzar contenido a los 1.600 millones de fans que la NBA tiene repartidos por todo el mundo. Silver apuntó como clave que los aficionados que están dentro de ese pabellón se conviertan en los emisores de esas historias, en los auténticos narradores. “Cuando 18.000 personas están usando sus ‘smartphones’ eso crea una gran experiencia”, aseguró, añadiendo que la conectividad de esos recintos será algo muy importante para conseguirlo. “Hemos de encontrar maneras de tener a los aficionados implicados e incorporar esa experiencia digital. Las ligas nos hemos convertido en plataformas sociales”, resumió.

UN NEGOCIO QUE SIGUE MEJORANDO SUS NÚMEROS

La NBA sigue buscando mejores su producto a pesar de que en los últimos años el negocio está funcionando muy bien. De hecho, los ingresos desde que Adam Silver asumió el mando en 2014 casi se han doblado, pasando de los 4.560 a los 8.010 millones.El valor de las franquicias, según Forbes, también ha subido y se sitúan ahora en una media de 1.900 millones, un 13 por ciento más que el año pasado. Lo mismo ha ocurrido con el salario de los jugadores, cuyo promedio, según Basketball Reference, ha aumentado hasta los 7,7 millones por temporada, la cifra más elevada en toda la historia de la competición, superior también a la que se registra en otros grandes deportes americanos. La NBA tiene firmados unos lucrativos acuerdos televisivos (24.000 millones) por nueve años con las cadenas ABCESPN TNT.

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