vie. Jul 3rd, 2020

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¿Qué clase de mundo aguarda en el futuro cercano donde los clubes se deben desenvolver?

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En las últimas horas la AdC dio a conocer que el 94% de las Instituciones de la Liga Nacional habían cumplido con el Libre deuda pactado para el 31 de marzo. Ahora se pone en evidencia el tema contratos. ¿Y cómo sigue el futuro?

“Es para destacar, que en el estado actual de la economía del país a raíz de la pandemia del COVID-19, el 94% de las instituciones cumplieron con tal obligación.”

Así informaba a través de su página oficial la AdC que 45 de los 48 clubes que practican básquetbol profesional bajo su órbita habían cumplido con el pacto de cerrar todos los sueldos con los jugadores hasta el 31 de marzo de este año.

El acuerdo celebrado entre la Asociación de Clubes, la Confederación Argentina de Básquetbol y la Asociación de Jugadores permite que una vez cumplido con el pacto de pago, se genere la posibilidad de poder jugar la próxima temporada (libre deuda) ingresando en una etapa más sensible donde cada club deberá arreglar con jugadores y técnicos el resto del contrato en una charla individual.

La recomendación FIBA sostuvo que del total del contrato vigente (entre 3 y 4 meses de acuerdo a cada arreglo) se pague como mínimo un 50%. Es apenas una recomendación, la realidad se verá entre lo que el club pueda/quiera pagar y lo que el protagonista acepte.

También se dio a conocer el estado de situación de la Liga Argentina, que finalizó la temporada, bajo la modalidad de “terminación temprana de la competencia”, y la mayoría de las instituciones (26 de 28) alcanzaron acuerdos por la cancelación de los contratos, o ya presentaron los Libre Deuda finales de la temporada 2019-20.

Los únicos dos clubes que aún no terminaron de cumplir son Petrolero de Plaza Huincul (Neuquén) y Centro Español de Plottier (Neuquén). Mientras que en la “A” solamente tiene que terminar de cerrar Peñarol de Mar del Plata.

La situación de los Libre Deuda y la negociación del resto de contrato de cada jugador sobre la temporada 2019/2020 quedarán saldadas en todos los clubes, de las dos categorías, algunos con más tiempo de pago que otros, pero finalmente se cerrará.

De ahí en más se abrirá el siguiente un problema nuevo: ¿Qué clase de mundo aguarda en el futuro cercano donde los clubes se deben desenvolver?

La opción más fácil e inmediata que presentan algunos dirigentes es achicar la competencia a un nivel de ridiculez absoluto para que los clubes puedan jugar. Entre otras opciones interesantes también puede figurar agrandar los ingresos, una apuesta que muchos descartan por la situación coyuntural del mundo, en el marco de un país en crisis.

En los últimos días se puso en evidencia el sistema de registro contractual que tienen los jugadores y entrenadores que en muchos casos no cubren el total de su contrato en el registro que se presenta en la AdC para no pagar impuestos, o para tener un monotributo más barato.

Hasta hoy el monotributo categoría “H” permite facturar $ 1.739.493 (pesos) por año. Como bien sabemos hay muchos jugadores que superan ese número anualmente, pero aún si no lo superaran para evitar un pago mensual de $ 9.452 pesos facturan con una categoría menor para pagar menos. Así evitan pagar 5 o 6 mil pesos por mes (50/60 mil en la temporada) y registran en blanco solo la mitad de su contrato (a veces menos que eso).

Del mismo modo, podemos atar el tema de los árbitros, donde ya hacen tres meses que no perciben ingresos por su actividad. Hace 4 años que la administración de Fabián Borro y Gerardo Montenegro se reúne en mesas de negociación con los árbitros llevando la idea que los árbitros deben ir a un Convenio Colectivo de trabajo. Sindicalizarse y pasar a cobrar en blanco.

Lógicamente cobrarán menos en mano, pero tendrá derechos laborales, sindicales y se pueden retirar con una jubilación pero ¿Por qué habrían de aceptar? Si así cobran más por partido dirigido, son monotributistas y cuando se retiran inician juicio. Hasta que llega una pandemia (¿Quién podría sospechar que llegaría una pandemia?) y todo se pone en evidencia.

Esta situación trajo no menos dolores de cabeza y cruce de cartas documentos, entre abogados/agentes/ jugadores y algunos clubes ya que al no estar registrado el total del contrato en la AdC el resto del cobro luego del 31 de marzo será un problema si no hay razonabilidad de ambas partes.

Es curioso que cuando hablamos del Futuro pocos mencionan el tema económico, de facturación y registro que los clubes deben aceptar a favor de continuar el circo de la Liga. Si la pandemia presenta “un antes y un después” y una “oportunidad” debería poder empezar por llevar prolijidad a todo el sistema de contratación.

Parece (tristemente) que algunos dirigentes se dieron cuenta recién ahora que pagarle 120 mil pesos por mes a un U23 o 60 mil pesos a un juvenil es mucho dinero (contratos firmados en agosto 2019). En el mercado laboral tradicional hay que producirle muchos beneficios a una empresa para cobrar ese salario. Porque es lógico pensar que “Penka” Aguirre y Marcos Mata cobren un gran salario, pero ellos nunca son caros, porque te sacan campeón y son los que te llevan a jugar a nivel Internacional. Hay un mercado para cada necesidad.

Como siempre pasa el problema número uno es dirigencial, que aceptó jugar con las cartas marcadas desde 1984, pero que poco quieren hacer para cambiar el juego, sobre todo si para permanecer de pie en el show piensan que achicar la competencia es una salida razonable.

Y como ya sabemos no solo se trata de lo que se paga y se debe, sino de lo que ingresa o no en las arcas de los clubes. A principios de este siglo la televisión repartía 200 mil dólares por club (a dinero de hoy unos 24 millones de pesos) pero eso ya es historia. Porque hoy el reparto apenas supera los 2.4 millones en la temporada (el 10% de hace 20 años).

Y si los clubes tienen una merma del 90% en sus ingresos en dólares desde los derechos televisivos, ¿por qué no habría de trasladarse ese problema a su forma de gestionar un plantel profesional?.

Es muy difícil ingresar a la tercera década del nuevo milenio, hablar de Big Data, de plataformas digitales y entretenimiento deportivo si la ecuación de mejora es achicar la competencia. Tal vez ahora se desnuda que hay clubes que no son buenos socios de progreso, ni capaces de involucrarse en una Liga de futuro.

En verdad uno puede pensar que Alberto Olmedo y Jorge Porcel todavía hacen reír pero ya no forman parte del entretenimiento actual, y pese a la nostalgia, es bueno entender que para crecer hay que mirar para adelante y dejar el pasado donde está: en el recuerdo.

@pablotosal

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