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Mario Sepúlveda, el señor de los ascensos

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Hablar de Mario Sepúlveda es referirse a la historia grande de nuestra Liga Nacional. Tiene cinco ascensos del TNA a la LNB consecutivos dentro de su carrera: El Nacional 2007, Olímpico 2008, Unión de Sunchales 2009, El Nacional 2010 y Quilmes 2011. Repasamos todas esas proezas que quedarán en el recuerdo de todos.

Por Lucas Leiva

Si existen personalidades importantes y destacadas dentro de la gran historia de La Liga, sin lugar a dudas uno de esos referentes es Mario Sepúlveda. Hablamos de uno de esos jugadores que dejan una huella invaluable, que a través de los años marcaron un recorrido tan importante que merece ser mencionado.

Experiencia, calidad, jerarquía, una dilatada y respetada trayectoria, Mario es dueño de un hito que lo ha preponderado aún mucho más dentro de su excelente carrera: con 5 ascensos del TNA (hoy Liga Argentina) a la Liga Nacional (todos de forma consecutiva), es uno de los jugadores que distinguidos en la materia y sin dudas esto lo convierte en un verdadero ícono.

Más allá de siempre haber estado en una excelente forma, Sepúlveda tuvo su etapa más gloriosa a nivel títulos y ascensos entre 2007 y 2011, del TNA a la LNB, celebrando en cada temporada: en el 2007 lo hizo con El Nacional de Bahía Blanca; en 2008 pasó a Olímpico de La Banda y también ascendió; en 2009 repitió en su estancia en Unión de Sunchales; en 2010 volvió a El Nacional y ascendió una vez más con el cuadro ya asentado en Monte Hermoso; y finalmente en 2011 tuvo su quinto ascenso consecutivo con Quilmes de Mar del Plata.

Y a este dato tremendo de sus ascensos del segundo nivel a la elite, hay que destacar entre sus otros grandes logros a nivel nacional el ascenso del Torneo Federal al TNA en la temporada 2013/14, en aquel entonces con Hispano Américano de Río Gallegos. Ese fue su último registro, dentro de un camino envidiable por cualquier jugador.

Mario se inició en Pacífico, y para la 1995/96 pasó a formar parte del plantel de Independiente (Neuquén). En el Rojo tuvo su primera experiencia en nuestra categoría, como uno de los juveniles del recordado equipo. Desde entonces comenzó a forjar un recorrido muchísimo más marcado, con experiencia en en TNA pasando por equipos como Deportivo Roca (2001/02), La Unión de Colón (2002/03), Quimsa (2003/04), El Nacional de Bahía (2005/06 y 2006/07), Olímpico (2007/08), Unión de Sunchales (2008/09), El Nacional de Monte Hermoso (2009/10), Quilmes (2010/11), Ciudad de Bragado (2011/12), Petrolero (2015/16) y Centro Español (20017/18 – actualidad).

En otros niveles, también tuvo presencia en la vieja Liga B como Unión Alem Progresista, San Jorge de Santa Fe y Pacífico, hasta su vuelta al TNA con Roca (2001). Y después en el Torneo Federal, con dos temporadas en Hispano Americano (2012/13 y 2013/14, la última con el ascenso mencionado), Pérfora al año siguiente (2014/15) e Independiente regresando al club donde se inició profesionalmente después casi dos décadas (2016/17).

¿Recorrido en la Liga Nacional A? Sí claro, en Deportivo Roca por la 1996/97, siendo juvenil pero como dato destacado llegando a jugar el torneo de volcadas y el juego de las promesas de dicha temporada; y después también en Obras para la 2004/05, llegando al club capitalino con 26 años y tras una gran labor en el Argentino de Mayores con Neuquén.

EL NACIONAL 2006/07 *

El primero: El Nacional en 2007, en el equipo de Juan García (Foto: La Nueva Provincia)

Mario tuvo su primer ascenso en el 2007, en lo que era su segunda temporada dentro del club bahiense, que como dato particular tuvo la fusión con Monte Hermoso, ciudad donde ejerció localía sobre la etapa final del torneo, parte de esa unión donde el municipio de Monte colaboró con la institución bahiense. Por eso es que, a cambio de esa ayuda, los partidos de anfitrión de El Nacional en el cierre de esa temporada se disputaron en el Polideportivo Municipal de la ciudad balnearia.

Temporadón del equipo dirigido en ese entonces por Juan García, que en Venado Tuerto y ante otro histórico de nuestra liga como Olimpia se llevó la serie por 3-0. Al mejor de cinco partidos, El Nacional se llevó los dos primeros partidos en Monte, por 73-56 el primero y por 81-66 el segundo; para después liquidar la llave en tierras santafesinas por 95-86 en el Juego 3. Previamente le habían ganado a Española de Charata, en instancias de cuartos de final.

Gran equipo para El Nacional, donde como destacados y más allá de Mario, se recuerda a Sebastián Farías, Mariano Castets, Ariel Zago, Federico Ferrini, Fabián Sahdi, el extranjero Djibril Kanté, Martín Pasquinelli, José Gutiérrez y Fabricio Starc.

“En el primer ascenso que fue con El Nacional de Bahía Blanca, pasó que sobre el final de la temporada tuvimos esa unión con Monte Hermoso, así que la parte de playoffs la jugamos prácticamente en Monte. Lo que más recuerdo de esa temporada es que a mí me descubrieron un problema cardíaco, de hecho tuve en un partido como una taquicardia, me descompensé y demás, y quedé internado. Fue en Bragado me acuerdo. Llegamos al hotel y estaba Miguel Ángel Cerutti, que había ido a Bragado a hacer una obra, y todos los vagos sacábamos fotos con él, re cholulos (risas), y estábamos entrando a la habitación con Fede Ferrini y le digo ‘me siento re mal, algo me pasa’, me acosté en la cama y empecé a vomitar. Fede se asustó mucho, le avisó al entrenador y ahí llamaron a la ambulancia. Me llevaron al hospital, ahí me medicaron y me pasó todo”, recordó Sepúlveda dentro de una de las anécdotas que vivió ese año.

Los de Juan García tenían un equipo tremendo, que después de un tiempo acomodándose en la temporada terminaron haciendo un campañón en la parte más importante del torneo. Dato particular, mientras esperaban su rival de la reclasificación (que terminó siendo Española), se lesionó Sahdi en un amistoso contra Peñarol y al no poder incorporar un reemplazo la serie contra los chaqueños fue durísima.

El otro dato está mencionado: la piedra en el zapato que significó lo acontecido con Sepúlveda y su corazón.No obstante, el propio alero cuenta cómo eso significó un cambio importante dentro de su carrera deportiva y cómo le sirvió también para potenciarse, regresando a su habitual gran nivel y terminando siendo pieza clave: promedió 12.1 puntos, 3.9 rebotes, 0.8 asistencias, 1.4 robos y 24.0 minutos en cancha, en 34 partidos.

“Más allá de la anécdota de la foto, ahí hice un quiebre con respecto a mi profesión y demás. Tuve que someterme a un par de operaciones, tuve mucho tiempo parado, casi dos meses, hasta que me dieron el alta y demás. Después, cuando volví a los entrenamientos, no distinto… no es que los demás me tuvieran lástima, sino que ellos estaban muy arriba y en mi caso era arrancar de cero, y por ejemplo en un ejercicio de 1 contra 1 el que me tocaba defender a mí lo lograba defender porque atacaba un toque menos; y cuando me tocaba atacar a mí lo pasaba sin tanta oposición. Llegó un punto donde los junté a todos, me reuní con ellos, y les dije que yo necesitaba ponerme bien físicamente y que la mejor forma era que me pasen por arriba, que si me tenían que cagar a palos que lo hicieran, porque sino nunca iba a llegar a estar a la altura de ellos. Eso estuvo bueno porque me terminó dando un plus, porque al equipo le iba bien y yo al ir poniéndome bien también terminé cumpliendo un rol importante dentro del equipo”, reflexionó Mario sobre una historia que por un momento parecía muy complicada para su futuro, pero valiente y felizmente pudo superar.

Aquel equipo terminó redondeando su gran campaña superando a Indepediente de Neuquén, en la serie por el título. Los dos ya estaban ascendidos a la A, El Nacional tras la mencionada definición ante Olimpia e Inde que venía de ganarle a Pedro Echagüe (3-1 esa serie). El Celeste terminó quedándose con el título después ganar los dos partidos, primero por 93-86 y luego por 95-76, poniéndole el moño a una campaña histórica y muy recordada.

OLÍMPICO DE LA BANDA 2007/08 *

Con Gonzalo García al mando, Sepúlveda logró su segundo ascenso en 2008 de la mano de Olímpico

Otro gran equipo para el ascenso formaron los bandeños, que arrancó muy bien, luego tuvo un pequeño bajón en la segunda fase pero terminó consiguiendo el ambicioso anhelo tras un envión clave en el último tramo y en las series de playoffs. Olímpico hizo un buen arranque donde terminó con registro de 10-4 en la primera fase, clasificándose al TNA 1 pero ahí es donde llegó un pequeño deceso de rendimiento, 7° en esa zona con récord de 6-8 en dicha etapa (se le había descontado un punto por el HTD).

En el medio de esa temporada hubo cambios debido a los resultados algo irregulares, porque el equipo arrancó con Ariel Amarillo pero luego tomó las riendas Gonzalo García. Y tras el calendario regular, entonces llegó lo mejor, porque en la reclasificación barrió contra Alma Juniors por 3-0, luego hizo lo propio contra Pedro Echagüe-Saladillo (3-0) y así llegó a una definición por el ascenso apasionante contra Unión de Sunchales.

Contra Unión comenzó dando el golpe en Sunchales para llevarse el primer juego de la serie de visitante (90-67). El Bicho igualó la serie en 1 en el siguiente partido (82-77), pero luego la instancia decisiva se mudó a La Banda, donde ante un acompañamiento multitudinario del público, los santiagueños terminaron por liquidarlo todo: 81-73 en el Juego 3 y luego 72-67 en el cuarto partido para sellar la historia por 3 a 1.

“El grupo fue bárbaro, siempre estábamos muy unidos, nos juntábamos mucho. Estaba la familia Sureda que en ese momento albergaban a todos los jóvenes, ahí yo también estaba con mi compañera de vida, y se armó un grupo hermoso, espectacular. El grupo siempre fue bárbaro, tuvo muchos momentos lindos ese equipo. Incluso cuando estaban las fiestas, la chacarera o la salamanca, íbamos todos juntos y disfrutábamos de la cultura, compartíamos momentos muy lindos con la gente de ahí”, recuerda Mario.

Y es que el equipo de ese entonces era tremendo, porque al lado de Sepúlveda podíamos encontrar nombres como el enorme Anthony Glover como extranjero más Martín Trovellesi, Fernando Gutman, Federico Sureda, Bruno Mártire, Federico Arce y Germán Boero. Tras el ascenso, el Negro bandeño definió el título contra Lanús con dos triunfazos: 84-78 en el Rotili y 85-76 en el segundo encuentro, en el Vicente Rosales y quedándose con el campeonato.

“Tengo varias anécdotas de ese tiempo en Olímpico, muchísimas. Me acuerdo una vez que Nati (su mujer), salía a caminar siempre en la hora de la siesta de Santiago, y yo me reía porque le decía ‘si querés ir a caminar hacelo, yo me quedo a dormir la siesta’… y la gente a veces cree que es un chiste o solo un dicho que los santiagueños duermen la siesta, pero sinceramente son las 3 de la tarde y no podés hacer nada absolutamente. Me reía porque ella tuvo un intento y se volvió arrepentida a los dos minutos… ‘no se puede salir’ me dijo. Fue gracioso porque yo la dejaba, pero el calor sofocante santiagueño era tremendo”, dice Sepúlveda entre risas. Era su segundo ascenso.

Dato anecdótico, en ese Lanús al que le ganó en la final, y que venía de ganarle a Argentino de Junín en su respectiva serie por el ascenso (3-0 para el Grana, dirigido por un emblema de la institución como Álvaro Castiñeira), se podían encontrar nombres como los de Julián Olmedo, Wendell Gibson, Matías Cudós, Leandro Portillo, y hasta un muy joven Nicolás Laprovíttola.

En aquella temporada, Sepúlveda tuvo registros de 10.6 puntos (51% en dobles y 36% en triples), 3.8 rebotes, 1.3 robos, 0.9 asistencias y 27.7 minutos de promedio (40 PJ). Una constante en el goleo para que su equipo termine rumbeándose a un logro muy recordado en La Banda.

UNION DE SUNCHALES 2008/09

En Sunchales llegó el tercero y con el Bicho Verde, algo histórico para Unión (Foto: Sunchales Hoy)

El Bicho venía de perder el ascenso justamente el año anterior, y ante la nueva búsqueda de subir a la A se llevó a Sepúlveda a Sunchales. Unión ese año se armó para brillar y no dejó dudas: 1° en la Zona Norte dentro de la primera fase con récord 12 victorias en 14 partidos; y una segunda etapa donde volvió a liderar, quedándose con el liderazgo del TNA 1 (récord 9-5) y clasificándose directamente a cuartos de final.

Ya en los playoffs, en cuartos le ganó una tremenda serie a Belgrano San Nicolás por 3-2 (los nicoleños venían de ganarle a Argentino de Junín en la reclasificación), y en semifinales volvieron a tener una durísima llave, ante Ciclista de Junín e imponiéndose por 3-2. Así llegó a la final por el campeonato y el primer ascenso que otorgaba esa temporada, donde un impecable La Unión de Formosa se llevó la gloria tras barrer la serie por 3 a 0.

“Ese año me marcaron algunas situaciones muy importantes en mi vida, como cuando fue que con mi señora nos enteramos que estaba embarazada y teníamos en camino a Juanita. Fue un momento muy importante en lo personal. También fue un año donde a nivel equipo tuvimos que sortear varios obstáculos, de los cuales logramos igual el objetivo que era el ascenso”, comenzó recordando Mario.

Claro está que en esa parte deportiva tuvieron que combatir contra ese golpe padecido ante los formoseños, rearmarse e ir a jugar el repechaje por el segundo ascenso. Varios fantasmas en el medio para un club al que se le venían escapando de las manos chances importantes por ese logro tan buscado. El rival fue San Martín de Corrientes, dirigido por Daniel Frola, otro equipo que había hecho una gran campaña pero en semis había caído justamente ante La Unión. El Rojinegro correntino, fuera de la definición por el título, tuvo que jugar ante Ciclista para tener el derecho a pelear por ese segundo ascenso, y lo hizo tras vencer a los verdirrojos por 3-2 en el quinto partido.

Llegó entonces la definición entre el Bicho Verde y un San Martín liderado en ese momento por el Bebo Cerutti. Por ventaja de localía, la serie comenzó en Sunchales, donde Unión hizo su parte, y se llevó los primeros dos encuentros, por 80-74 y 80-67. Ya en Corrientes, San Martín equilibró la historia con triunfos en el tercer y cuarto juego, por 64-59 y 94-63. Esto derivó en un quinto y definitorio punto, de regreso a Sunchales y con Unión bañándose de alegría tras imponerse por 72-63. Fue 3 a 2 la serie.

Aquel equipo de Unión, más allá de que en el tramo final de la temporada no la tuvo nada sencilla, contaba con jugadores importantes. Más allá de Mario, no hay que olvidar al un foráneo dominante como lo fue William McFarlan, otros históricos como Gastón Luchino, Cristian Amicucci, Miguel Isola, Gustavo Martín, Facundo Brizuela, entre otros. La conducción corrió por cuenta del Turco Arduh, que supo dirigir a un equipo que quedó en el recuerdo de todos los sunchalenses aquel 31 de mayo, noche en la cual se desató un festejo tremendo en La Fortaleza del Bicho.

Aquel quinto choque fue otro de los grandes duelos de la historia del TNA, donde a 40 segundos del final San Martín falló un triple que podía haber sido determinante en el curso de la serie. Fue 3 a 2, triunfazo con mucho sufrimiento y felicidad plena para Unión.

Mario jugó un total de 43 partidos aquella temporada, arrojando cifras de 9.0 puntos (53% en dobles y 38% en triples), 3.3 rebotes, 1.0 recuperos, 0.7 asistencias y 22.1 minutos por noche. Rendidor, importante, siempre con su quintita de puntos y dando una mano bárbara para un equipo que se sacó la espina. 

Sepúlveda con los colores de Unión de Sunchales

¿Qué otros recuerdos tiene Sepúlveda sobre ese periodo en Sunchales? “En lo anecdótico hicimos una muy pero muy buena relación con Gastón Luchino y su señora, Cecilia. Pegamos muy buena onda y eso se mantiene al día de hoy, somos dos familias que se quieren mucho. De hecho Nati es madrina de Leti, una de las hijas de Gastón, y creo que eso dice bastante de la muy linda relación que tenemos con ellos”, comenzó relatando.

Y agregó: “en el equipo de ese año teníamos un compañero venezolano Axier Sucre, y un día nos ve llegar al entrenamiento en moto a Gastón y a mí, porque Luchino me pasaba a buscar siempre, y nos hizo reír la forma en la que nos llamó… nos vio y dijo “ah, son parrilleras”, porque decía que el que va atrás en la moto allá en Venezuela le dicen parrillera. Y nosotros lo relacionamos mucho con otra cosa, porque a Gastón le mucho prender el fuego, es un gran asador, de los mejores, y desde ahí el sobrenombre le quedó como Parrilla. Al final nosotros le decíamos Parrilla por el fuego y el venezolano lo decía por cómo llaman al que atrás en la moto”, dijo entre risas.

EL NACIONAL 2009/10

Volvió a El Nacional y repitió en Monte Hermoso: cuarto ascenso para Mario

Para esta temporada, El Nacional ya estaba radicado en Monte Hermoso y de hecho esa fue la última campaña que jugó como tal, luego de cuatro años de alianza entre el club y Monte (a la siguiente, el municipio compró la totalidad de la plaza al club y pasó a llamarse Monte Hermoso Basket). Esa 2009/10 fue la última como El Nacional, y como dictó la historia, cerró así un ciclo emblemático de fusión para la institución bahiense.

Ese final llegó con un ascenso, que fue el cuarto consecutivo para Sepúlveda. Mario llegó al equipo tras un mercado de pases turbulento y con bastante incertidumbre, ya que su situación en Unión de Sunchales para su continuidad en Liga Nacional no estaba muy clara. Terminó sin formar parte del elenco sunchalense en esa campaña, y ahí se le abrió la puerta para su regreso a El Nacional, donde se encontraba dirigiendo Mauricio Santángelo, que casualmente también es su entrenador en la actualidad en Centro Español.

“De lo bueno que veníamos del ascenso de Sunchales, con mi mujer embarazada ya, íbamos a tener a Juanita en Neuquén porque la fecha nos coincidía con el receso, se nos complicó un poco la situación que tenía un año más de contrato en Unión, y entre el entrenador y los dirigentes no se ponían de acuerdo si continuaba o no. Se fue dilatando el tema y se terminó rescindiendo el contrato. Prácticamente me había quedado sin equipo para ese entonces, y el Boty (Mauricio Santángelo), que estaba de entrenador de El Nacional de Monte Hermoso en ese momento, me dijo ‘vos quedate tranquilo que yo te voy a esperar, resolvé tus problemas y demás, y te vas a venir a jugar con nosotros'”, comenzó explicando Mario.

“Y fue así. Hasta que me desvinculé, arrancó la temporada en Monte Hermoso donde la verdad es que pasé un año increíble, en un lugar soñado, con atención de primera, y en lo personal debutando como padre también. Fue un año hermoso, tuve que aprender a ser padre y jugador, y la verdad es que compartí un lugar increíble con mi familia, con amigos, había llegado un neuquino a vivir también con su familia, Gelsi, y con ellos también tuvimos momentos muy lindos. La verdad es pasar de todos esos momentos que venía teniendo en la previa de no tener equipo, a después llegar a un lugar así y después terminar cumpliendo un objetivo que a priori no era pero cuando tuvimos la oportunidad la aprovechamos y la verdad es que fue un año realmente muy lindo. Fue mi cuarto ascenso y dos veces prácticamente con el mismo club”, agregó.

Respecto a la temporada que realizó el conjunto montehermoseño, aquel año terminó siendo subcampeón de la temporada con un equipo que dio que hablar. Alexis Elsener, Lucas Pérez, Ezequiel Dentis, Francis Kwankwo, Bruno Gelsi, Nico Paletta, Jervaughn Scales y Ramiro Heinrich fueron algunos de los jugadores que tuvo aquel cuadro guiado por el Boty, que tras una aceptable temporada terminó quedándose con el preciado anhelo del ascenso.

El Nacional se clasificó al TNA 1 tras finalizar 4° en la Zona Sur, con un registro de 7 victorias en 12 compromisos; y luego, ya en la siguiente faceta del torneo, volvió a contabilizar el mismo récord para entrar con lo justo dentro de los cuatro mejores que se metieron directo a cuartos de final: apenas 0.5 unidades más que San Martín de Marcos Juarez, que debió jugar la reclasificación.

El equipo de Sepúlveda se vio las caras contra San Martín (MJ) en el primer cruce de playoffs, barriendo la serie por 3 a 0 y clasificándose a semifinales. En esa instancia se topó ante un impecable Argentino de Junín que lo sacó de la lucha por el título, aunque El Nacional la peleó se quedó sin chances de alcanzar la final tras caer 3 a 2 en la serie. De todas formas, le quedaba la chance de pelear por el segundo ascenso, ahí era donde tenía que apuntar todos sus cañones.

¿El primer rival? Ciudad de Bragado, que venía de caer en semis ante San Martín de Corrientes por 3 a 1. El Nacional de Sepúlveda logró recomponerse de esa serie ante el Turco, y con mucha autoridad terminó llevándose ese mano a mano contra Bragado por 3 a 1, un duelo parejo aunque siempre el que llevó la delantera fue el cuadro montehermoseño.

Pero todavía no estaba todo dicho, porque la definición por el segundo ascenso se iba a dar contra el Rojinegro correntino, que venía de perder la final por el título (y en consecuencia la primera chance de ascenso) frente a Argentino de Junín. El Nacio mostró el envión con el cual venía en el antecedente reciente, ya mucho más maduro dentro de un equipo que fue creciendo más y más con el correr de la temporada, y se llevó al ascenso ante San Martín con autoridad: 81-70 sorprendiendo en el primer juego de visitante en Corrientes; derrota por 89-76 en el segundo y serie igualada; pero doblete de festejos en Monte Hermoso por 78-73 y 90-72 para liquidar la historia (3 a 1).

“Recuerdo que la noche del mismo ascenso, en el medio de los festejos, ya me habían llamado de Quilmes de Mar del Plata que ese mismo día había descendido y querían armar el equipo para pelear por el ascenso”, rememora Mario, en otra noche histórica, otra brillante función para los colores con el cual el Talismán logró su segundo ascenso en esa entidad y su cuarto de forma consecutiva a nivel personal.

¿El año de Mario? Importante, de hecho todos los años en El Nacional firmó muy buenos números. Estadísticamente cerró la temporada con 10.4 puntos (58% en dobles y 41% en triples, de sus campañas con mejor efectividad), 3.3 rebotes, 1.3 recuperos, 1.2 asistencias y 25.8 minutos en 40 compromisos. Lujo.

QUILMES 2010/11 *

En Quilmes llegó el quinto consecutivo, agigantando su leyenda

Como bien relató Sepúlveda, la oferta de un Quilmes que venía de descender la temporada pasada le llegó de forma inmediata. Ya se había convertido en un verdadero amuleto: 4 ascensos en 4 años seguidos ya era un hito. Sin embargo, Mario todavía que escribir una nueva página dentro de su rica historia ganadora, y con ese objetivo lo había convocado un club con tanta historia como el Cervecero marplatense.

“Se acordó todo para que llegara al club, el Loro Maffei que estaba de entrenador me había pedido y eso me hacía sentir muy bien. Es un entrenador al que siempre admiré y quería, entonces tener la posiblidad de trabajar juntos y que me pusiera como condición para su llegada a Quilmes me hacía sentir muy bien. Fue otro año donde la pasamos muy pero muy bien, un año espectacular, y qué decirte de una ciudad tan maravillosa como Mar del Plata”, cuenta.

Quilmes armó en ese entonces un plantel para ser protagonista del torneo y buscar un rápido regreso a la elite. Así fue como además de Sepúlveda, que terminó teniendo un papel clave en la rotación del juego interno; también sumó a Phillip McHopson, que prácticamente fue dueño del equipo en etapa de playoffs; un muy solvente Nico Ferreyra en la base; Leandro Pomare como eje dentro defensivo; Goyo Eseverri y Pablo Espinoza como los pilares del sacrificio del equipo; más Faca Piñero y Leo Peralta que también rindieron alargando al equipo y convirtiéndolo en un conjunto más sólido.

El año de Sepúlveda quizá no fue de los mejores en cuanto a números, sin embargo su experiencia y su capacidad de líder fue determinante para el equipo. Cerró la 2010/11 con un balance de 6.3 unidades (54% en dobles y 46% en triples), 3.1 rebotes, 0.8 recuperos y 0.7 asistencias en 22.2 minutos, dentro de los 44 partidos que disputó.

En la primera fase, dentro de la Zona Sur, Quilmes consiguió meterse en el TNA 1 tras clasificarse tercero dentro de su división, con un balance de 8 victorias en 14 encuentros. En la siguiente etapa, estuvo muy cerca de meterse dentro de los 4 mejores, sin embargo, a pesar de terminar la regular con la misma cantidad de puntos que Ciudad de Bragado (33.0 unidades cada uno), en el mano a mano los bragadenses tuvieron ventaja por victorias en partidos entre sí. Así, Quilmes tuvo que jugar la reclasificación, tomando el camino un poco más largo hacia su ambiciosa meta.

Ya en playoffs Quilmes tuvo un arranque bastante complejo ante Unión Progresista, del cual sacó ventaja al final tras imponerse por 3 a 2 en la serie. Clasificó así a cuartos de final, donde lo esperaba Bragado, y ahí no tuvo contemplaciones y se llevó la llave barriéndola con total solvencia: 3 a 0 y boleto a semis. El siguiente escollo fue Ciclista, y allí fue victoria por 3 a 1 para un Quilmes que ya estaba más que entonado.

El dato es que Sepúlveda volvió a jugar una final por el título, ya que en los años anteriores había luchado por el segundo ascenso. Y el rival de esa gran definición resultó ser un viejo conocido como San Martín de Corrientes, que llegaba muy enchufado luego de dejar en el camino previamente a Italiana de Charata y Alvear.

Quilmes dio el golpe sobre la mesa en el primer juego de la serie después de ganar por 75-72 de visitante en Corrientes, en un cierre de partido dramático donde a 40 segundos del final el marcador mostraba a un Quilmes arriba por la mínima (71-70), que lo terminó cerrando mejor desde los libres más allá de ese suspenso. El segundo juego, nuevamente en El Fortín correntino, sí fue a favor del cuadro local por 86-75.

La historia se mudó a Mar del Plata, ya con ventaja de Quilmes y una serie abierta (1 a 1 en ese entonces). Y fue entonces cuando el equipo de Maffei terminó de consagrarse, con dos partidos en altísimo nivel donde se floreó: 101-68 en el tercer juego para quedar match point, y otro contundente 90-69 en el cuarto partido para liquidar 3 a 1 la serie, llevarse el título y regresar al equipo a la Liga Nacional.

Fiesta en la vuelta de Quilmes a la A (foto: Carlos De Vita)

Aquel año pasó algo muy particular para Sepúlveda porque en la previa al arranque de esa temporada coincidió justo con una situación particular: el 5 de agosto el derrumbe de la mina San José, en Chile, dejó atrapados a 33 mineros a unos 720 metros de profundidad durante 69 días. Fue un hecho que se siguió de cerca en nuestro país, donde uno de los sobrevivientes, el líder sindical, se llevaba como nombre Mario Sepúlveda. El 13 de octubre, día en el que rescataron a los mineros, dejó una anécdota para nuestro alero:

“En esa época estaba el tema de los mineros que iban a salir de la fosa. En un momento, como todos, se estaba expectante que iban a salir finalmente, y todos los medios televisivos que estaban transmitiendo en directo pusieron una placa que decía ‘Se prepara para ascender Mario Sepúlveda’, que era el segundo minero… imaginate la cantidad de llamados, mensajes, videos y fotos que todos me mandaban”, comenzó explicando el alero.

“Los chicos del equipo en Quilmes cargaban con que el ascenso ya estaba escrito, que era algo que tenía que darse sí o sí, como si fuese una señal. Pensá que eso pasó cuando nosotros estábamos en pretemporada recién, con todo el envión de la gente de Quilmes que quería volver a la Liga y demás. Con cómo se dio todo, que incluso lo hicimos saliendo campeones… tengo muchas anécdotas, pero creo que esa puede ser la más significativa, como también la del tsunami en China que nos trajo a McHopson al equipo… una cosa increíble”, añadió Mario, citando casualidades o hechos de color que rodearon el posterior ascenso del equipo.

* Temporada Campeón

LA FAMILIA, LAS AMISTADES Y LOS GRATOS RECUERDOS, EL MEJOR PREMIO

¿Lo más importante fueron estos ascensos? No. Para Mario, que conserva una enorme humildad sin importar cuántos ascensos bajo el brazo lleve contabilizados, lo más importante en todos estos años de trayectoria con títulos incluidos, está en la amistad, en saber que los muchos kilómetros que lleva recorridos dejaron grandes memorias y recuerdos. Ese es su mayor logro, lo que desde afuera y para el que desconoce ese día a día de un camino laureado es intangible pero que toma una dimensión real cuando lo escucha de su propia voz.

“El básquet me dio infinidades de amigos, muchísimos. Tranquilamente puedo viajar por el país y siempre encontrarme con alguno. La verdad es que es algo difícil de describir, porque uno va por trabajo, detrás de la pelota, pasás meses en un lugar, y después pasar años o un tiempo y te volvés a encontrar con algunas de esas personas con quien forjaste un cariño muy grande. La verdad es que ahora con las redes sociales o Whatsapp por ejemplo, yo estoy en muchos grupos donde hay un montón de chicos que hoy no veo, jugábamos juntos en ese entonces, pero sin embargo no importa cuánto pase el tiempo que seguimos con la misma química, la misma ganas de vernos. Siempre nos acordamos de alguna anécdota de esa época, algo gracioso y demás. Con Luchino por ejemplo de quien te hablaba hoy tenemos muchísima afinidad y cercanía, pero sinceramente no podría hacerte una lista o pensar si algún grupo me marcó más, porque gracias a Dios no me puedo quejar porque tengo amigos por todos lados. Tengo también muchos recuerdos de la gente de Río Gallegos en donde pasamos dos años”.

Y dentro de la vida de todo jugador la importancia que adquiere la familia es fundamental. Mario no está exento de ello, más aún si tenemos en cuenta por todos los clubes que pasó, porque si bien su lugar siempre ha sido Neuquén, la realidad es que recorrió casi todo el país con el básquet y su familia su gran sustento. Su señora Natalia y sus dos hijas Juana y Charo, las compañeras más fieles que lo apoyaron y acompañan en todas.

“En esa temporada 2010/11 cuando estaba en Quilmes pasó que también mi señora quedó embarazada de mi segunda hija, de Charito. Juana hoy tiene 10 y Charito tiene 8, y los chicos del plantel de ese año por ahí las ven a las chicas ahora y no pueden creer lo grandes que están. Creo que el básquet me dio muchísimas amistades, pero también me dio una familia hermosa que hasta el día de hoy me acompañan, me siguen, disfrutan y disfrutamos, ir a la cancha a vernos, me acompañan en los entrenamientos… son cosas únicas que a mí me toca vivirlas no solo como jugador sino también como persona, como padre, como compañero de vida… poder disfrutar esas cosas lo valoro muchísimo, porque sé lo difícil que es y también sé que no todos tienen la posibilidad. Es una de las cosas que más ha marcado mi vida deportiva también”.

“Los títulos son momentos únicos. A mí me ha tocado vivir en varios equipos, varias ciudades, con distintos compañeros y distinta gente momentos únicos. Y si bien todo esto es así, creo que me quedo con esto de poder visitar a cualquiera en cualquier parte del país, que sé que tengo un amigo o alguna familia que nos va a recibir, que nos quiere ver… creo que eso lo cambias por cualquier título. Si bien uno es competitivo, quiere ganar, salir campeón y lograr objetivos, la verdad es que poder tener amigos por todos lados es algo único”.

La bendición de su familia, el mejor regalo que la vida le dio a Sepúlveda

Hoy, ya con 42 años (nació el 26 de agosto de 1977) y con todo un enorme recorrido encima, Mario David sabe que su lugar en el mundo está en Español, en esa segunda familia que lo acompañó siempre y a todos lados, y donde actualmente transita su tercera temporada consecutiva dentro de la Liga Argentina, agigantando su historia. Aquel joven que a los 16 años dio sus primeros pasos en este hermoso deporte en las instalaciones de Pacífico, hoy sigue teniendo grandes anhelos de gloria en el Torito.

“No puedo dejar de nombrar a mi querido Centro Español, a toda la familia que es Plottier, que siempre me acompañó y siguió. Tengo fotos y videos donde siempre alguno de los chicos, de la banda como se denominaban ellos, me acompañaba en las tribunas y nos iban a visitar. Son amistades más allá de la familia que siempre nos siguió y acompañó en todo momento. Tanto en Santiago del Estero, como en Colón, Río Gallegos, Bragado, ni hablar Mar del Plata y Monte… siempre nos han acompañado y eso hace que la distancia se acorte un poco. Eso tiene un valor enorme para mí”, remarcó.

La relación de Sepúlveda con Español trasciende fronteras y de esa forma lo expresa y siente el alero. Con compañeros de siempre, amigos de toda la vida y esa fiel familia que siempre lo banca, Mario sigue dejando una huella envidiable y un legado que enmarca la importancia que tiene dentro de la historia. Una verdadera leyenda viva, que dejó un enorme recuerdo por cada institución que tuvo el privilegio de tenerlo dentro de sus filas y en la continuidad de un referente absoluto que sigue esbozando su mejor sonrisa en cada contacto con la naranja.

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