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Gimnasia, campeón de la temporada 2005-06

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En esta nueva entrega de Campeones Históricos nos adentramos en conocer un poco más a Gimnasia de Comodoro Rivadavia, que se llevaría el título de la temporada 2005-06. El recuerdo de la final frente a Libertad, fotos, anécdotas y testimonios de sus protagonistas.

Por Noelia Ortmann

En la temporada 2005-06 el club patagónico obtendría el título nacional por primera vez en su historia tras vencer a Libertad de Sunchales en el sexto partido que se jugaría en el Socios Fundadores.

Gimnasia iniciaría la temporada con el regreso de figuras importantes: su entrenador, Fernando Duró, y la vuelta de Pablo Moldú y Leandro Masieri, quienes venían de jugar en Europa. Además para la estructura del plantel contarían con Gabriel Cocha y sumarían a sus filas a Sebastián Festa. En cuanto a los extranjeros tendrían a Jervaughn Scales, como nacionalizado, al igual que al cubano-argentino Ruperto Herrera, para que, de esta manera, les quedara la posibilidad de contratar a dos foráneos. Luego vendrían Lamont Roland (quien sería reemplazado por Charles Jones) y Damon Thornton. Por este último llegaría para la serie final, Bruce Zabukovic.

Uno de los jugadores más emblemáticos y vinculado con el club, Gabriel Cocha, tomó  la palabra para hablar de aquel comienzo del torneo: “En diciembre estábamos pensando en cómo íbamos a safar del descenso que en jugar playoffs por el campeonato. Pero si voy al armado, cuando dijeron que venían Pablo (Moldú) y Leandro (Masieri) para mí fue buenísimo porque uno siempre quiere compartir el año con gente que conoce y con la que se va a llevar bien. Yo también ya había jugado con Paco Festa. Fue un inicio irregular tirando a malo, pero era malo en cuanto a resultados, porque nosotros siempre la pasábamos bien. Perdíamos y nos dolía, pero queríamos estar juntos. Creo que el cambio de extranjero después sería lo que nos potenció para encontrar lo que nos faltaba que era ganar”. 

“Era mi octava temporada y yo viví diferentes situaciones en distintas épocas con diferentes resultados, y lo que transmitía la gente tenía mucho que ver, perdíamos y la gente iba igual a la cancha”, cuenta el jugador que estaba viviendo su octava temporada en el club sobre lo que sentía en ese inicio del certamen. 

“Es verdad que el inicio fue malo, nosotros perdimos los cuatro primeros partidos de local. Viajábamos, estábamos juntos y la pasábamos bien, jugando también, aunque perdíamos. En Semis nos enfrentamos con Ben Hur, campeón de Sudamérica y yo creo que estábamos convencidos de que le podíamos ganar”, recuerda Pablo Moldú

Fernando Duró por Gabriel Cocha y Pablo Moldú

“Fernando (Duró) en el equipo fue fundamental. Cómo fue gestionando todos los momentos del año, porque nosotros estábamos bien, éramos un grupo lindo, pero cuando no ganás la cosa se pone complicada, y él nunca dejó que eso llegue al grupo. Nunca nos puso demasiada presión. Llegó un extranjero como Jones, y al principio no fue tan sencillo. Fernando supo manejar la situación. Tuvo una gran responsabilidad. Cómo manejó las finales también”, palabras de Moldú. 

“En la final ante Libertad perdemos un partido increíble. Vamos al entrenamiento del día siguiente, empezamos a entrar en calor y viene Fernando (Duró) y dice: “¿Quieren entrenar?, porque tenemos un asado ahora”. Nos morimos de la risa, porque esperábamos otra cosa (risas)”, recuerda Cocha. 

El equipo de Comodoro Rivadavia escalaría desde la posición número 12, en donde comenzó la segunda fase, al puesto 4 para ingresar directamente a Cuartos de Final donde los esperaría Boca Juniors. Gimnasia lograría el pase a la siguiente instancia tras llevarse la serie 3 a 1. En Semis llegaría Ben Hur, donde también volverían a ganar por el mismo resultado (3 a 1).

“A nosotros nos pasaron un montón de cosas durante la temporada. Creo que el momento que sentímos el golpe fue cuando lo iban a suspender a Damon, pero después todas las adversidades las superamos. Presentamos batalla siempre y eso fue una diferencia marcada que se sintió ese año”, indica Gabi Cocha. 

“Éramos muy conocedores de los momentos, de cómo se iba desarrolando el juego y el momento de cada jugador. Por ejemplo Charlie era un poco cabrón, se enojaba enseguida, entonces con Pablo nos dábamos cuenta de que era porque no tocaba la pelota. Entonces yo lo miraba a Pablo, Pablo me miraba a mí y decíamos vamos a dársela. Así con un montón de cosas”, cuenta el jugador que vistió la camiseta número 8. 

“Yo llego en un momento donde había que jugar al básquet y no había más tiempo para nada. En el scouting me enseñaron las jugadas del equipo. Eran dos jugadas y parecía que había diez distintas. La charla fueron diez minutos. Fueron dos o tres cosas. Había una gran fluidez”, sostiene Diego Romero quien se sumó a Gimnasia en la final donde enfrentaron a Libertad. El misionero, quien se encontraba en la Universidad de Florida State, EE.UU., llegó para reemplazar a Ruperto Herrera y fue clave en el último encuentro al aportar 12 puntos. 

En la final se enfrentarían a Libertad de Sunchales, ganador del Súper 8 de aquella temporada. Los santafesinos tendrían ventaja de localía pero Gimnasia se llevaría uno de esos duelos fuera de casa (80 a 72 el primer juego a favor de Libertad y 78 a 99 el segundo para la visita). En Comodoro, el elenco de Duró lograría las dos victorias (93 a 69 y 95 a 74).

En el segundo juego que logró ganar Gimnasia, Libertad tuvo la baja de su jugador Carroll y en el cuarto partido perdió a Aubry. Mientras que El Verde tampoco contaría con Herrera para el desenlace de la serie que volvía a viajar a Santa Fe. El conjunto de Cadillac se haría fuerte nuevamente en el Hogar de Los Tigres (90 a 86) y Gimnasia se consagraría campeón finalmente en el Socios Fundadores en el sexto encuentro (84 a 80).

“Estuve muy concentrado los seis partidos. Mi misión dentro de la cabeza era ponerme cara a cara con Ginóbili, yo tenía que defenderlo. Me lo había pedido Fernando (Duró) desde el primer día y yo le dije que lo iba a hacer hasta que terminara y quizás ese punto no me permitió disfrutar de otras cosas. Pero cuando llego a la cancha para el último partido, voy como dos horas y media antes y había miles de personas afuera y dijo: “Dios mío, vamos a jugar la final”. Me fui a dar una vuelta con el auto. Entro al estacionamiento y me meto al vestuario, yo durante muchos años no salía a tirar lanzamientos antes, me quedaba mucho en los vestuarios. Los vestuarios del Socios están abajo de la tribuna, nunca me voy a olvidar la sensación cada vez que se abrían las puertas. Era abrumador. Yo decía voy a jugar la final ahora, ante esta gente que está como loca ahí afuera y automáticamente decía: “No, yo voy a estar cara a cara con Ginóbili, cara a cara con Ginóbili”. No lo podría describir, debe ser la mezcla de sensaciones porque no las podés describir”, relata Cocha mientras se le eriza la piel al volver a esos momentos. 

“Ese día me llama una persona conocida en Comodoro, el Pica Miranda, jugador de fútbol: Te llamo porque te quiero decir algo, para toda la gente de Comodoro todo lo que hicieron ya está. Haber llegado hasta acá, hasta este día. Pasala lo mejor que puedas, porque a nosotros no nos debés nada. En ese momento dije: “Esto que me va a pasar dentro de tres horas es groso”. Estás jugando y no te dás cuenta hasta que pasan este tipo de cosas”, recuerda Gabi sobre ese día del sexto partido de local .

“Tengo la sensación de que no disfruté todo lo que podría haber disfrutado. Ahora le doy  a todo un valor mucho más grande, más real. No sé si tenía real consciencia de estar jugando una final. No creo haber aprovechado todo lo que tendría que haber aprovechado. En el momento no llegás a vivir todo eso que tenés alrededor”, dice Moldú. 

“Estaba todo vendido. Había una gran cantidad de gente por todos lados. Yo llegué temprano con mis papás. Cuando me cambio de ropa y vuelvo a salir era impresionante”, relata Romero, quien forma actualmente parte del plantel comodorense. 

“Haber conseguido el triunfo más grande como profesional de lo que amo hacer con Gimnasia tiene un significado imborrable. Ese es el sentimiento que tengo, es el lugar que me dio la oportunidad de mostrarme, donde pasé los mejores momentos dentro de una cancha y es donde está mi camiseta colgada. Parece increíble pero es real, siempre voy a estar agradecido”, palabras de Cocha. 

“Tengo recuerdos de haber ido al Socios de más chico. A mí me recluta Gimnasia de chico. Yo me crié ahí. Es Gimnasia con todo lo que me dio deportivamente y es la vida de todo lo que pude desarrollar al lado. Hace un año pusieron la frutilla del postre que fue retirar la camiseta. Es algo que quedará para siempre, yo voy a entrar de la mano con mis hijos al Socios y voy a poder hablar de eso con ellos. Estaré eternamente agradecido”, sostiene Moldú. 

Tal como lo describieron cada uno de sus protagonistas, Gimnasia se consagró dentro y fuera de la cancha, no solo por haber alcanzado el título sino por el gran grupo que se formó, por los valores de juego en equipo que fomentó, por creer y finalmente alzarse en lo más alto del básquetbol argentino. 

Prensa AdC

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