mié. Jul 8th, 2020

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De la cancha a la calle: breve historia de las zapatillas de baloncesto NBA

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  • Las primeras zapatillas de baloncesto aparecieron en 1920 de la mano de un jugador semi-profesional, Chuck Taylor
  • Cien años más tarde, las marcas proponen una infinidad de posibilidades y modelos a los consumidores sin renunciar al rendimiento en la pista ni al estilo fuera de la misma
  • En 1985, Michael Jordan y Nike revolucionaron para siempre el negocio con la introducción de las Air Jordan I

En la permanente evolución del juego y el negocio, la NBA lidera la revolución de las zapatillas de baloncesto tanto dentro como fuera de las canchas. El negocio de las suelas representa hoy en día una buena parte del pastel económico que alimenta la maquinaria del baloncesto profesional. En total, 16 jugadores de la NBA tienen actualmente su propia línea de calzado, un estatus que les reporta beneficios millonarios a cambio de ayudar a las marcas a seguir vendiendo pares alrededor del globo.

Lo cierto es que, en la actualidad, las marcas buscan la manera de seguir encontrando nuevos mercados para las zapas de basket, y es que la cuota de mercado ha bajado casi 10 puntos porcentuales entre 2014 y 2020. Si en 2014 las zapatillas de baloncesto representaban un 13% de las ventas del sector, en la actualidad su influencia se ha reducido hasta el 4%, según un estudio de NPD. La clave de este cambio está en que los consumidores optan hoy en día por vestir zapatillas deportivas de forma casual, y no priman las características deportivas o de rendimiento por encima del estilo y la moda del momento.

Chuck Taylor y las All Star

El negocio de las zapatillas específicas para jugar al baloncesto empezó hace más de cien años con unas zapatillas icónicas que siguen siendo un éxito de ventas, aunque no precisamente por su utilidad sobre la cancha, sino por el estilo que transmiten fuera de ella. Hablamos de las clásicas Converse All Star, un modelo nacido en 1917 que creció en ventas y popularidad de la mano de Chuck Taylor, un jugador semi-profesional que ejerció de vendedor para la compañía y propuso unos cambios que convertirían las zapatillas en las más usadas hasta los años setenta, llegando a retener un 80% del mercado NBA.

Chuck Taylor, a la izquierda, jugando a baloncesto con el modelo Converse All Star en 1921
Chuck Taylor, a la izquierda, jugando a baloncesto con el modelo Converse All Star en 1921

Clyde y sus Puma de cuero

A pesar de que Adidas y Nike ya habían introducido sus primeros modelos de corte bajo, las primeras zapatillas personalizadas de la historia fueron diseñadas en 1973 para Walt Clyde Frazier, mítico jugador de los New York Knicks. Durante los sesenta y los setenta, los modelos se alejaban mucho del refuerzo de los tobillos y el corte alto que la mayoría de zapas presentan hoy en día. De hecho, es un modelo que nos evoca más a vestir por la calle que no a dar saltos en el parqué. En esa época, con las Clyde y otros modelos, se introdujo el uso del cuero como principal material para estructurar las zapatillas y reforzar su resistencia.

Walt Frazier fue el primer jugador con una línea de zapatillas personalizadas en 1973
Walt Frazier fue el primer jugador con una línea de zapatillas personalizadas en 1973

El auge de Nike y el Dr. J

La primera zapatilla que cambió el perfil bajo por el alto, para mejorar la protección del tobillo y adaptarse mejor a las exigencias del baloncesto moderno, fue el modelo Dr. J Pro Leather, de 1976, poco conocido pero muy influyente en el devenir del calzado de los baloncestistas. Fueron las Nike quienes se llevaron la gloria con la introducción al mercado de las Air Force 1 a principios de los años ochenta, unas zapas que vestían tipos como Moses Malone o George Gervin. El modelo, de hecho, todavía está muy presente entre los amantes del baloncesto, aunque como muchos otros, ha dejado paso a las nuevas generaciones y se ha conformado con la calle como su principal lugar de paseo.

Julius Erving y sus Dr. J Pro Leather marcaron la tendencia de perfil medio-alto en las zapatillas NBA
Julius Erving y sus Dr. J Pro Leather marcaron la tendencia de perfil medio-alto en las zapatillas NBA

Revolución Jordan

Lo que entendemos hoy por zapatillas de baloncesto, no solo fisionómicamente sino también comercialmente nació con Michael Jordan y su enlace con Nike. Las Air Jordan I son, sin duda, las zapas más icónicas de la historia. Incluso, diría, son calzado más reconocible del planeta, dentro y fuera de la cancha. La revolución empezó en 1985, y como hemos repasado estos días en The Last Dance, su portador cambió para siempre el negocio que conlleva el mundo del deporte y sus ídolos.

Ladrillos con flow

Las estilizadas líneas de las Air Jordan o las Air Force One, incluso de las Converse Weapon, un modelo que combatió duramente la hegemonía de Nike en los pies de Larry Bird y Magic Johnson, dio paso a un cambio de estilo centrado más en la pomposidad que la utilidad.

Modelos como las Reebok Pump triunfaron en los noventa, con marcas como Fila o la misma Nike entrando al trapo en la batalla por ser la zapatilla más radical de su época. Más allá de la apariencia de tanque disfrazado de zapatilla, fue una época en que se llevó al extremo el uso de las cámaras de aire para dar un extra de confort y flexibilidad a las suelas de las zapatillas. Las Pump se hinchaban para darte ese centímetro extra, y sin duda no dejaron a nadie indiferente.

Dee Brown, durante un momento icónico de las Reebok Pump, modeló que triunfó en los noventa
Dee Brown, durante un momento icónico de las Reebok Pump, modeló que triunfó en los noventa

Aligerando la carga

Con la llegada del nuevo milenio, la funcionalidad volvió a abrirse paso en los pies de los profesionales. El objetivo era sacar peso, aligerar todo lo posible las zapatillas para permitir un rendimiento deportivo máximo. Con los avances estéticos, esos cambios se vieron reflejados en la aparición de líneas como las Hyperdunk, una de las más exitosas de Nike, indiscutible reina del cotarro desde los noventa hasta ahora.

En la batalla por el rendimiento, Adidas empezó a meter mano con los fichajes de Derrick Rose y James Harden (actualmente) para sus líneas más innovadoras. Kobe Bryant y su línea con Nike fueron durante mucho tiempo las favoritas de muchos jugadores, ya que el esmero con el que la estrella trataba de mejorar su calzado era el mismo con el que se exigía a diario en el gimnasio y en la pista.

Derrick Rose, con su primer modelo con Adidas, las D Rose 1, en 2010
Derrick Rose, con su primer modelo con Adidas, las D Rose 1, en 2010

Tecnología + Moda

En la última década, los noventa y los dos mil se han fusionado, y las marcas buscan el máximo rendimiento y el máximo atractivo para sus modelos. La gente y los fanáticos buscan cada vez más modelos que queden bien, más allá de que además puedan rendir de maravilla para los deportistas. La innumerable colección de ediciones y variaciones de cada modelo ha dado paso a una auténtica fiebre por conseguir un par de zapatillas, una fiebre que se ha traducido en un aumento tremendo de los precios, que pueden ir desde los 120 euros por un modelo sencillo hasta los 300-400 por ediciones de coleccionista.

Las marcas, en su constante búsqueda de nuevos mercados, se pegan por los mejores jugadores de la liga, y como ya apuntó el contrato de LeBron James con Nike en 2003, cada vez resulta más caro, pero también más rentable, contar con embajadores deportivos para vender zapatillas en la calle. Tecnológicamente, ya hay zapas que te explican qué tal has rendido en el partido, algo impensable cuando un vendedor de Indiana pensó que las zapas de baloncesto podrían ser un buen negocio. No se equivocaba: en 2020, las principales marcas facturarán casi 50.000 millones de dólares en ventas.

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