Claves para entender por qué Argentina está en las semifinales del Mundial

De esta manera analizan en un medio de España a la selección Argentina, hoy noticia numero uno del mundo del basquet.

Posiblemente para muchos sea algo inesperado. Argentina esta en las semifinales después de dejar en la estacada a Serbia. Y lo ha hecho con todo merecimiento, siendo mejor que sus rivales, sin perder ningún partido en todo el campeonato. Y por el camino han alcanzado el que era su objetivo principal al principio del torneo: un billete para los Juegos Olímpicos de Tokio. Aquí analizamos algunas de las claves que han llevado a Argentina a ser todo un semifinalista mundial.

Defensa perimetral y de ayudas

Es el signo de identidad de este equipo. Una defensa exterior, de primera línea, asfixiante. Mucha actividad que se ha traducido en muchos robos de balón (líder de todo el campeonato en esta faceta), en canastas tras pérdida del rival y en intentar jugar a muchas posesiones, sin tener un ritmo excesivamente rápido (juegan a casi 100 posesiones por partido, según datos de @Baskerouacball baskeroseno.com).

Muchísima actividad de manos, agresivos y móviles en la defensa exterior y solidarios y trabajadores para ayudar a los interiores cuando les han intentado generar por dentro. Ante Serbia forzaron 10 robos y que los serbios llevaran 10 pérdidas al descanso. Y un dato más: durante casi todo el torneo han mantenido un espectacular ratio de 1 robo por cada pérdida de balón.

Equipo más que selección

Este equipo lleva más de 50 días concentrado. Conviviendo juntos, comprometidos. Antes del Mundial disputaron en Lima (Perú) los Juegos Panamericanos y allí se empezaron a forjar los lazos de este equipo, que en muchos tramos del campeonato ha parecido eso, más un equipo que una selección. Los jugadores se han mentalizado de la importancia de este campeonato. Y como prueba, Luis Scola, que se pasó mes y medio trabajando en su casa, en una pista que se construyó, con un preparador para llegar lo mejor posible a este Mundial, después de finalizar su temporada en China.

Es obvio que todos los jugadores que van a un Mundial con su selección tienen un componente de compromiso, pero la selección argentina está siendo un ejemplo de compañerismo, solidaridad y buen ambiente. Todo, en una rotación que en un principio podía parecer corta, pero que se ha ido ampliando durante la competición, con prácticamente 9 jugadores jugando muchos minutos y teniendo un rol importante.

Tapar defectos

Estructuralmente este equipo tiene dos defectos, derivados de la confección de la plantilla (y de la falta de más jugadores interiores de élite). Faltaban centímetros y defensa interior y podían tener problemas en el rebote (sobre todo si les atacaban mucho en el ofensivo). Parte del mérito de esta selección radica en su capacidad para que esos defectos se minimicen y que ese déficit, por ejemplo, de rebotes, no sea tan determinante en el devenir de los partidos gracias a su capacidad para jugar a más posesiones o para no permitir canastas fáciles después de conceder rebotes en ataque.

En el partido ante Serbia, por ejemplo, fueron perdiendo el rebote durante todo el partido, incluso en guarismos en los que Serbia les doblaba en este aspecto, pero esas posesiones extra no se tradujeron en demasiados puntos fáciles ni transiciones y los buenos porcentajes albicelestes compensaron ese déficit.

Por dentro, aunque ante Serbia se vio menos, hemos visto a un Delía excelente tapando los agujeros o desventajas que se podían generar con Scola, al igual que un grandísimo trabajo de escoltas y aleros para ayudar en esos aspectos. Todo, con la pizarra de Sergio Hernández (tremendo trabajo ante la Serbia de Djordjevic) y un excelente grupo de trabajo alrededor, enriqueciendo a este equipo.

Talento individual de Campazzo… y Scola

Facundo Campazzo está de dulce y su equipo lo agradece. A un nivel sensacional, controlando los partidos, siendo totalmente determinante en ataque y en defensa. Si a eso le sumamos su 44% de acierto en triples (14/32, muchos tras bote) y sus casi dos robos por partido, tenemos a uno de los mejores bases de esta competición. Póngale al lado a Scola, con 39 años, siendo capaz de meter 20 puntos a Serbia (18 por partido en el torneo), a Luca Vildoza sumando y a Garino y a Deck metiendo más de 10 puntos por partido (Garino tirando los triples con un 42% de acierto).

El espejo de 2002

Viajamos a los albores de la Generación Dorada. Un 2002 en el que Argentina llegó a la final de Indianapolis. Jugadores jóvenes, con talento y mucho recorrido por delante. Ya estaba Scola y a su lado, los Nocioni, Ginóbili, Pepe Sánchez, Oberto, Montecchia, Victoriano, Gaby Fernández, Schonochini, Leo Gutiérrez, Palladino o Wolkowisky. Y entiendan el paralelismo que me trajo a la cabeza un buen amigo argentino como es Pedro Bonofiglio: no hablamos de lo que fueron después esos jugadores, sino de lo que eran en ese momento.

Talento joven, por desarrollar todavía, y con ambición. Dejaron un legado que este grupo ha sabido recoger. Es el quinto equipo más joven de todo el Mundial, pero sus jugadores están dando un paso adelante tremendo: Campazzo, Garino, Deck, Brussino, Laprovittola, Fjellerup, Delía… y un Scola que es el nexo de unión entre dos generaciones que mantienen el alma viva. El alma de la Generación Dorada sigue en esas camisetas albicelestes, cuyo techo todavía no conocemos.

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