Campazzo guía al Madrid en una montaña rusa

En un Clásico de locos, Campazzo puso la cordura. El base, como ya hiciera en la final de la Supercopa, liquidó al Barcelona en el primer enfrentamiento de los dos transatlánticos en la Euroliga esta temporada. Se adueñó del choque cuando estuvo en pista y su equipo se quedó sin faro cuando descansó. Su presencia marcó la noche y el día hasta que regresó en el último cuarto para ponerse de nuevo al timón y finiquitar el choque.

Llegó a ganar el Madrid por 21 (30-9) cuando todavía no había finalizado un primer cuarto de ensueño. Revivió el Barça con un parcial de 0-18 en un segundo acto antológico de los azulgranas. Y fueron mejores los blancos durante toda la segunda mitad con Campazzo poniendo freno en la montaña rusa que durante muchos minutos fue el encuentro.

El argentino no estuvo solo en la causa de derrotar de nuevo al reforzado eterno rival. Brilló Randolph en ataque y estuvieron sublimes Deck y Taylor en defensa. El sueco anuló a Higgins, que venía de hacer 13/16 en triples, y anotó su primer punto a los 33 minutos. Se unió a su mal partido el de Davies, que fue aún peor. Desquiciado, no anotó y acabó con-12 de valoración. Mirotic, de nuevo abucheado en la presentación y en cuanto tocó el balón, sí estuvo a la altura, aunque no anotó en todo el último cuarto.

Suya fue la primera canasta del Barça. Un triplazo. Después, su equipo desapareció en la tormenta perfecta del Madrid. El abarrotado WiZink Center se frotaba los ojos con un contundente parcial de 15-0 (17-3). Acabó el acto con un asombroso 32-14 con los blancos dominándolo todo:11/16 en tiros de campo, 10-3 en rebotes y 46-3 en valoración. A los de Laso les funcionaba todo.El fluido ataque liderado por Randolph y una defensa asfixiante con Taylor y Deck como baluartes.

Cualquiera habría adivinado que el Clásico no estaba resuelto y que el Barça, como en la final de Copa del año pasado, volvería. Pero pocos habrían pronosticado que lo haría tan pronto. Un triple de Rudy puso el 37-17. Después los blancos estuvieron casi cinco minutos sin anotar. Los azulgranas, con sus estrellas en el banquillo, consiguieron un parcial de 0-18 que les devolvió a la vida.

Los triples de Delaney, el castigo de Tomic a Mickey, la puntería de Kuric, la intensidad defensiva… y Campazzo tomándose un merecido descanso en el banquillo. El Madrid vivió sin brújula con Llull, muy desatinado. A Tavares le señalizaron su primera técnica. Era su tercera falta. Al banquillo. Cinco puntos seguidos de Hanga obraron el empate a 46. La remontada la consumó Mirotic.Al descanso, tras la locura vivida, el Barça ganaba por dos (48-50). Al Madrid, psicológicamente le parecían muchos más.

Pero los blancos salieron mejor del vestuario mejor. Taylor añadió puntos a su esfuerzo defensivo. Lideró un parcial de 13-0 que volvió a llevar la renta blanca por encima de la decena (61-50). Mirotic tiró de los azulgranas, pero Deck se multiplicó para responder y dejar el 71-64 al final del último cuarto. Ante los problemas de faltas, Garuba tuvo minutos calientes. Cumplió. Higgins despertó para amenazar a los locales (75-68). Fue antes de una jugada crucial. Llull, en plena embestida, topó con Mirotic. Un árbitro pitó falta en ataque y otro, en defensa. Primó esta última decisión. En la jugada posterior, Randolph clavó un triple que fue como una puñalada para el Barça (78-68, min 35). El Madrid se entregó a la dirección de Campazzo, de nuevo en pista, para mantener las rentas. Aseguraron el triunfo los robos de Randolph y Rudy y los tapones de Tavares, que acabó expulsado tras un pique con Higgins. El triunfo se quedaba en unWiZink Center aún inexpugnable. Los blancos se llevaban el segundo Clásico.

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