7 de octubre de 2022

Duke Kahanamoku: el mito que salvó la vida de ocho personas

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El surfista más legendario del siglo XX protagonizó un rescate que replanteó la normativa de salvamento de la Costa de California. Kahanamoku es un símbolo para millones de personas.

La impronta de los pioneros en el deporte es indeleble. Queda para siempre. Si el surf es hoy lo que es, es gracias a la figura de Duke Kahanamoku. ‘Big Kahuna’, vocablo de origen hawaiano que se emplea para definir a alguien que es experto en una materia, se eleva como el padre del surf moderno. Un deportista pleno con un legado eterno que inspiró a su disciplina y una personalidad atractiva para el mundo. Es un icono con una gran historia detrás.

Fiel a sus raíces hawaianas Kahanamoku nació en 1890 en Honolulu y creció cerca de la playa de

Waikiki. El archipiélago de Hawái era un reino independiente con una fuerte influencia anglosajona, especialmente norteamericana. A pesar de sufrir discriminación racial durante su juventud, el deportista fue un gran embajador de la cultura polinesia, incluso después de convertirse en una leyenda internacional.

Cuando tenía 20 años, Duke Kahanamoku participó en una competición de natación en el puerto de Honolulu de más de 90 metros en estilo libre, logrando un tiempo de 55,4 segundos, que superó el récord mundial de Frederick Lane de 1901 en 4,6 segundos y el de Richard Cavill de 1902 en 3,0 segundos. Después también estableció el récord de 200 metros e igualó el de más de 45 metros. Durante mucho tiempo no se le reconocieron estos logros, se dudaban de los mismos, pero aun así se clasificó para los Juegos Olímpicos de 1912. Allí firmó un nuevo récord mundial en los 200 metros de estilo libre. La primera brazada para convertirse en un mito olímpico.

El campeón olímpico

Fue un excepcional nadador. Con una técnica ligera y natural consiguió revolucionar los Juegos desplegando el estilo crol, una modalidad que aprendió en su país de origen.

El hawaiano ganó un total de cinco metales, tres de ellos de oro, y rompió varios récords.

En los Juegos de París, Johnny Weissmüller, su máximo rival, le arrebató el primer puesto en los 100 m libres.

Gracias a una potente brazada y a la respiración frontal,

Duke se convirtió en el nadador más veloz del momento.

1901 en 4,6 segundos y el de Richard Cavill de 1902 en 3,0 segundos. Después también estableció el récord de 200 metros e igualó el de más de 45 metros. Durante mucho tiempo no se le reconocieron estos logros, se dudaban de los mismos, pero aun así se clasificó para los Juegos Olímpicos de 1912. Allí firmó un nuevo récord mundial en los 200 metros de estilo libre. La primera brazada para convertirse en un mito olímpico.

Duke es también un símbolo del salvamento acuático. En junio de 1925, mientras estaba en la playa Corona del Mar, California, Kahanamoku vio venir un desastre que se avecinaba delante de él. No había duda de que los pasajeros y la tripulación de un barco estaban ante un peligro inminente. Kahanamoku fue el primero en responder, tal y como contaron los testigos al ‘LA Times’.

El gran rescate de 1925 y cómo Duke se convirtió en héroe por accidente

Tras sus logros olímpicos, el campeón trasladó su residencia a Los Ángeles para realizar exhibiciones de natación e introducir el deporte del surf en las costas estadounidenses. En el puerto californiano de Newport Beach el surfista fue testigo de una tragedia marítima.

Una zona de gran oleaje

Durante la década de 1920, muchos grandes surfistas acudieron de forma masiva a Corona del Mar, en Newport Beach (California), en busca de las grandes olas que se generaban junto a la entrada del puerto de la ciudad.

El Thelma en apuros

En torno a las 6:40 h de la mañana del 14 de junio de 1925, un barco pesquero de 40 pies

de eslora y 5 toneladas llamado Thelma zarpó en busca de atún.

Cerca del viejo embarcadero de Newport se vio sorprendido por una fuerte tempestad, sin poder regresar al puerto.

El barco volcó tres veces y perdió el control tras el impacto de una descomunal ola sobre el castillo de proa. El motor dejó de funcionar, se inundó el compartimento de la sala de máquinas y los 17 miembros de la tripulación cayeron al mar.

Era obvio que el Thelma había volcado y arrojado a sus pasajeros al mar. Cogí la tabla y me deslicé con toda la fuerza que pude, porque esas cabezas que asomaban no podían permanecer mucho tiempo por encima del agitado oleaje

Sin dejar de remar con sus brazos, Duke tuvo que sumergir y girar su tabla de surf varias veces para atravesar las enormes olas y evitar el impacto de las mismas. Una técnica conocida hoy en día como ‘Turtle Roll ’.

Para poder salvar al mayor número de personas, el surfista realizó tres viajes de ida y vuelta desde la costa hasta la zona del naufragio. En el primer trayecto rescató a cuatro personas, en el segundo a tres y sólo pudo salvar a una persona en el último trayecto.

El surf como forma de rescate

La tabla de surf para salvamentos había sido empleada en algunas playas californianas a principios del siglo XX. Tras el acto heroico de Duke y la difusión que la prensa hizo del suceso, se introdujo de forma habitual el uso de tablas como herramienta de salvamento para los socorristas de todo el país.

El legado de ‘Big Kahuna’

Kahanamoku logró romper prejucios y barreras sociales a través del deporte. Fue pionero y padre indiscutible del surf moderno y demostró ser un ser humano excepcional.

Más de medio siglo después de su fallecimiento, el ‘Gran Kahuna’ es venerado por millones de personas en todo el mundo.

Duke realizó exhibiciones internacionales de surf por el mundo. La demostración que realizó en Freshwater Beach, de Sydney (Australia), el 23 de diciembre de 1914, se considera como el día más importante dentro del desarrollo del surf en Australia.

Para el recuerdo

Una estatua en bronce de Kahanamoku recibe con los brazos abiertos a los visitantes de Kuhio Beach

(Waikiki)

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